Es muy importante que los docentes y padres de familia reflexionen y analicen desde sus trincheras lo fundamental que tiene abordar el tema de la sexualidad con los niños y jóvenes adolescentes. Sin embargo la secretaria de salud debe implementar estrategias encaminadas a brindar una educación ética, que favorezca la salud integral de los jóvenes y adultos, entre otros objetivos mas, de tal manera que los jóvenes y adultos aprendan a reconocer y aceptar la diversidad sexual, prevengan enfermedades e infecciones de transmisión sexual y embarazos no planificados.
En realidad, que se cuente con un modelo de educación salud sexual, que se difunda en los diferentes ámbitos de acción de los jóvenes y adultos para que conozcan la verdad y no se dejen llevar por mitos y tabúes que solo desencadenan ignorancia en los seres humanos. La educación ética significa formar a partir de los valores, pues donde no hay valores no hay verdadera educación. Puede haber instrucción, entrenamiento, pero nunca educación.
Es preciso tener presente que los valores no se enseñan ni memorizan, sino que se transmiten, se contagian, se demuestran. Y la educación afectivo-sexual en los valores consiste en ir despertando y alimentando la sensibilidad, el sentido ético, esto es, la capacidad para captar los valores, capacitando al sujeto para el que comprenda situaciones reales y concretas ante las cuales se verá en la vida.
Mediante esta educación sexual se deberá propiciar el descubrimiento del significado de la sexualidad humana, de modo que la persona sea capaz por sí misma de encontrar en su sexualidad un conjunto de sentidos existenciales; los cuales, desde la libertad decida e identifique su verdadera sexualidad y satisfaga placenteramente sus necesidades sexuales con gran responsabilidad, que contribuyan a su realización y planificación humana, ya que es la única fuente de la verdadera felicidad.